miércoles, 5 de noviembre de 2008

Permiso de paternidad de 20 días en las familias numerosas

Los padres de familias numerosas, así como los que cuenten con un miembro con discapacidad, podrán disfrutar de un permiso de paternidad por nacimiento, adopción o acogida de 20 días cinco más que en la actualidad a partir del próximo 1 de enero.

La medida fue aprobada el martes en el Congreso de los Diputados. El Parlamento respaldó por unanimidad introducir este cambio, propuesto por CiU y acordado con el PSOE, en la Ley de Presupuestos de 2009.

Desde la PPIINA la posición respecto a esta medida está clara y bien argumentada: el objetivo es alcanzar la igualdad y corresponsabilidad efectiva, y por este motivo la medida aprobada resulta insuficiente e insatisfactoria, como recuerda su portavoz, María Pazos, en las declaraciones que recoge el diario Público.

El permiso de paternidad será de 20 días en las familias numerosas

miércoles, 1 de octubre de 2008

Nuevo comunicado de la PPIINA

La Comisión Europea tiene previsto aprobar esta semana un proyecto de directiva que ampliaría hasta 18 semanas el Permiso de Maternidad.

La Plataforma por Permisos Iguales e Intransferibles de Nacimiento y Adopción (PPIINA) recuerda:

La desigualdad entre los permisos de maternidad y paternidad refleja la concepción de que son las mujeres las que deben ocuparse prioritariamente del cuidado. Es, pues, un residuo del pasado que no refleja los valores adoptados hoy en día por la sociedad.

Denunciamos la incoherencia de la Comisión Europea, que clama por la igualdad a la vez que toma medidas en sentido contrario. ¿Cómo vamos a exigirles corresponsabilidad a los hombres si no se les otorgan los derechos sociales para ejercerla? ¡No privemos a los bebés del cuidado de sus papás!


Denunciamos tambien el argumento falaz de la Comision Europea, que, escandalizada por la diferencia entre tasa de ocupacion masculina y femenina, a favor de los hombres (¡ya era hora!), propone medidas como esta, que desincentivan la contratacion de mujeres en edad fertil. Todos los estudios sobre tasa de ocupacion y permisos parentales (incluídos los de la CE) desmontan esta suposicion llena de prejuicios.


Una vez que ambos progenitores tengan permisos iguales e intransferibles, podrían aumentarse estos permisos al unísono. Mientras, aumentar el de Maternidad sería agravar aún más las diferencias.


La PPIINA promueve una reforma legislativa que:

- Establezca que los permisos por nacimiento y/o adopción deben concederse a cada progenitor de tal manera que sean INTRANSFERIBLES, DE IGUAL DURACIÓN y CON LA MISMA PARTE OBLIGATORIA.
- Especifique las medidas transitorias necesarias para aumentar progresivamente el permiso de los padres (o del 'otro progenitor') hasta llegar en un plazo razonable a la igualdad, empezando por ESTABLECER DE INMEDIATO LAS SEIS SEMANAS OBLIGATORIAS PARA LOS PADRES (es la parte obligatoria que ya tienen las madres)

Esta reforma es asequible económicamente y constituye una inversión muy rentable para terminar con el despilfarro actual del capital humano de las mujeres y del potencial cuidador de los hombres.

martes, 9 de septiembre de 2008

Madres y padres sin cadenas

Queremos la igualdad y creemos firmemente en ella. Ya que socialmente se ha interiorizado que este valor debe regir las políticas públicas, ¿por qué los permisos para las madres son de 16 semanas y la otra parte sólo tiene 13 días? ¿Para lograr la igualdad debe restarle tiempo a la madre de las 10 semanas que sí son transferibles? El Estado puede y debe aplicar justicia en los permisos de nacimiento y adopción para que sean iguales, obligatorios (y blindar así un derecho que muchos hombres no disfrutan) e intransferibles. Y no es una cuestión de presupuesto, que sí se destina a otras políticas menos beneficiosas, sino de voluntad política.


Fundamentalmente desde los años 70, ha sido una reivindicación feminista la introducción de los problemas privados en la agenda política (terrorismo machista, corresponsabilidad, crianza, etc.). De ahí la famosa consigna de “lo personal es político”.


El Estado debe intervenir para garantizar que se cumplan los derechos y deberes que nos convierten en ciudadanía. En este sentido, la maternidad/paternidad deben entenderse en su doble vertiente, la del derecho y el deber de ejercerlas. Del mismo modo que no podemos considerar intervencionismo que un maltratador sea obligado a abandonar su casa, no podemos negarnos a que las leyes regulen cualquier realidad, sin olvidar la función pedagógica que sus textos puedan tener.


La maternidad y la paternidad no sólo condicionan el ritmo de vida de cada persona. La tasa de natalidad condiciona el producto interior bruto de cada país, la cotización fiscal, el capital humano para desarrollar una sociedad y el estado de bienestar. Vemos, entonces, que en ningún caso es una problemática exclusiva del espacio doméstico. La forma en que entendemos las unidades convivenciales ha cambiado. Puede haber mujeres que decidan, libremente, no tener descendencia. Habrá familias sin lazos de sangre, compuesta de amistades duraderas, parejas pasajeras, dos madres, dos padres, personas mayores cuidadas por la prole, etc. Por eso, si la ley recoge las normas consensuadas socialmente, es hora de que responda a una nueva realidad.


Las mujeres se han incorporado mayoritariamente al mercado de trabajo, al espacio público. Sin embargo, los hombres no se han incorporado al privado. Esto no es diferente en las personas jóvenes, ya que las estadísticas demuestran que nosotras las chicas dedicamos el doble de tiempo a tareas del hogar. Y seguimos jugando a “cómo ser mamás” (en algunos casos, el propio juguete es llamado así, siendo absolutamente irresponsable con la igualdad de oportunidades). Nuestra sociedad está construida en base a unos patrones que perjudican, principalmente, a las mujeres, pero que tampoco son justos con los hombres. El reparto de roles asignados en función del sexo limita la libertad individual. Existe un castigo social por salirse de “las reglas del juego”. Así, del mismo modo que una mujer que decide no tener descendencia o no hacer de ello su prioridad pierde su posibilidad de ser respetada como “madre”, un hombre que reivindica pasar más tiempo con su prole puede ser considerado poco ambicioso en el mundo del trabajo.


En un primer momento pudo parecer que la maternidad constituía uno de los pocos espacios donde la mujer podía ejercer “el poder”. De hecho, es indudable el mérito que han tenido tantas y tantas mujeres al hacerse cargo de todas las tareas relativas al cuidado de menores. Es cierto que han ejercido de psicólogas, de profesoras, de enfermeras, de economistas, etc. Sin embargo, esto se queda en el llamado “currículo oculto” y rara vez les ayuda a ser reconocidas en otras esferas. La natalidad es uno de los pilares de cualquier sociedad y a la vez el trabajo más invisibilizado. Por eso, aunque a largo plazo y estratégicamente trabajemos por el reconocimiento de estos méritos, a corto plazo debemos paliar todas las taras que supone para la mujer la crianza en solitario.
Ampliar los permisos de nacimiento y adopción para que sean iguales en las dos partes no supone un coste que el gobierno no pueda asumir.


Queremos que la crianza no se entienda como algo exclusivo de la madre biológica. Pedimos la corresponsabilidad de la otra parte. Por varios motivos:


- Por las mujeres, por su salud y posibilidades laborales. Diferentes estadísticas apuntan a que más del 50% de personas cuidadoras (incluyendo en el cuidado hijas/os menores) padecen algún tipo de trastorno en su salud mental. Además la previsión de que una mujer se ausente más por causas laborales, es criterio de exclusión en procesos de selección laboral.

- Por el/la otro/a progenitor/a. Creemos que el cuidado de otro ser humano es un valor positivo siempre y cuando no pase de responsabilidad a carga. Muchos hombres se están perdiendo la posibilidad de dedicarle tiempo a su descendencia, con el límite que ello supone también para su desarrollo emotivo.

- Por la/el recién nacida/o. Queremos romper con los roles tradicionales de madres/padres. Para un crecimiento saludable la/el bebé necesita apoyo a sus necesidades cotidianas además de cariño. Esto se puede llevar a cabo desde diferentes modelos de familias, pero el caso es que la ley no prive al/la menor de recibir lo que le corresponde.

- Por la sociedad. Porque la sociedad se está perdiendo gran parte del capital humano que necesita para ser productiva, sin hablar de todas las cotizaciones a la Seguridad Social que las mujeres dejan de realizar cuando se retiran del mercado laboral. Además de estar por debajo del gasto social europeo, estamos muy lejos de los permisos que otorgan otros países (véase el modelos sueco o islandés).

- Por justicia e igualdad. Porque mientras se siga limitando a las personas por su sexo con roles predeterminados no podremos hablar de libertad.


Por Mayka Cuadrado Zurinaga, [artículo publicado originalmente en SinGENEROdeDUDAS]

La PPIINA opina: Noruega NO es el ejemplo

Muchas gracias a RESPONSABLES por publicar este reportaje sobre nuestra lucha por la igualdad total entre permisos. La entrevista recoge declaraciones de nuestros compañeros de las asociaciones de hombres por la igualdad, miembros de la PPIINA, muchos datos y argumentos, todo en forma pedagógica. Aconsejamos su lectura y agradecemos a Silvia Loro y demás personas de RESPONSABLES su contribución por permisos iguales e intransferibles en caso de nacimiento y adopción. Sin embargo, compañer@s, hay un epígrafe que nos sugiere una aclaración: Noruega NO es el ejemplo. Ni mucho menos! ¿Por qué? Veamos:

- En Noruega, los padres tienen solamente seis semanas propias e intransferibles de permiso pagado al 100% del salario. Las madres: nueve semanas en las mismas condiciones. Además, entre los dos progenitores tienen otras 39 semanas a compartir, estas ya pagadas al 80% del salario (que pueden convertirse, a opción de ls interesads, en 29 semanas pagadas al 100%).

- En Noruega tienen buenas estadísticas sobre el uso de los permisos por hombres y mujeres (en eso, al igual que los demás países nórdicos, sí son un ejemplo). Según estas estadísticas oficiales, en 2005 un 89% de los hombres y prácticamente un 100% de las mujeres se tomaron algo de permiso. Además, la duración media fue muy diferente: 25 días en el caso de los hombres y 108 días en el caso de las mujeres. En resumen, utilizando el indicador sintético que existe en los países nórdicos (y que la PPIINA ha solicitado repetidamente a las autoridades españolas), los padres se tomaron, en 2005, el 9,3% del total de horas de permisos disfrutados ese año, y las mujeres el 92,7% restante. Un gran desequilibrio, ¿no creéis?

Y es que la evidencia empírica internacional demuestra, sistemáticamente, que los hombres solamente se toman los permisos cuando son, además de pagados, totalmente intransferibles (o sea, que si no los usan los pierden). Cuando existe la posibilidad de transferírselos a las madres, lo hacen mayoritariamente. Islandia, Suecia, Finlandia, Noruega, y otros países con permisos conjuntos o transferibles, se están planteando la individualización total, porque en todos ellos han observado el mismo comportamiento. Los padres se sienten presionados por las empresas, las madres se sienten presionados por los padres, por la sociedad, por tantas cosas… y al final, lo que originalmente podría ser un derecho de elegir de la pareja se convierte en una imposibilidad de elegir de las personas, y especialmente de las mujeres.

Por eso, Noruega no es el ejemplo. El país que más lejos ha llegado en la igualdad ha sido Islandia, donde hay tres meses intransferibles para el padre, otros 3 para la madre y otros 3 a compartir o transferibles (que también, en la práctica, se los toma la madre mayoritariamente). Los países nórdicos cometieron el error de poner una gran parte de sus permisos parentales transferible, y ahora están intentando remediarlo; sindicatos, asociaciones feministas y grupos de hombres por la igualdad así lo reclaman. En España aún podemos hacerlo bien desde el principio. Aprendamos de sus aciertos y de sus errores para avanzar hacia la igualdad efectiva.

Los permisos deben ser IGUALES e INTRANSFERIBLES!