martes, 9 de septiembre de 2008

Querida y aplazada co-responsabilidad

Ampliar la cobertura de derechos, en principio, es algo positivo, ahora bien, en un sistema basado en la división sexual del trabajo y por lo tanto en la desigualdad de género es importante tener en cuenta el punto de partida sobre el que se realiza la ampliación jurídica y en qué medida la misma nos acerca a la igualdad o nos aleja de ella. Las propuestas y debate sobre la situación y reparto de los permisos por nacimiento y adopción es un buen ejemplo de esto.

En España, las mujeres tienen 16 semanas de permiso de maternidad remunerado al 100% de su salario, de éstas, 6 son obligatorias y de uso exclusivo para ellas, y las 10 restantes pueden ser cedidas, total o parcialmente, a su pareja; los hombres tienen 13 días de permiso de paternidad, remunerado en igual cuantía y de uso exclusivo, aunque no obligatorio. Si bien la Ley de Igualdad, con el establecimiento del permiso de paternidad intransferible, ha supuesto un avance significativo, la situación resulta incompleta e insostenible desde la perspectiva de avance hacia la igualdad efectiva.

A pesar de la tan aclamada igualdad ante la ley, tenemos aquí un caso claro de trato desigual: los hombres no tienen los mismos derechos para atender sus responsabilidades de cuidado. Por otro lado, es difícil negar lo evidente; la brecha existente incide de manera negativa sobre las condiciones en las que participan las mujeres en el mercado laboral, afectadas en mayor medida por el desempleo, la temporalidad, el tiempo parcial y la desigualdad salarial. Por otra parte, las mayores ausencias del mercado de trabajo que provoca la maternidad y la falta de recursos públicos suficientes para la educación y atención infantil penalizan aún más la situación de las madres, abocadas a satisfacer por sí mismas las necesidades de conciliar sus responsabilidades de cuidado familiar con sus expectativas profesionales.

Aumenta la percepción de que todo se mueve para volver al mismo punto inicial: la división sexual del trabajo. La falta de previsión del impacto de género de las medidas políticas que se estan proponiendo en esta materia, contribuye a esta sensación y convierte en papel mojado el reto de la co-responsabilidad. Por una parte decimos que los hombres no asumen su co-responsabilidad como cuidadores y sabemos que salvo su mini-parte exclusiva del permiso de paternidad no utilizan prácticamente nada más de la parte del permiso de maternidad transferible; sin embargo pasamos por alto la falta de co-responsabilidad de quienes tienen la capacidad de hacer las reformas legislativas necesarias y también de quienes diseñan las políticas públicas

¿Qué madre no querría que su pareja —en caso de tenerla— goce de los mismos derechos que ella para compartir activamente el cuidado y atención del hijo/a? La necesidad de recuperación biológica del parto —cometido de las 6 semanas obligatorias del permiso de maternidad— no es ningún argumento en contra del reconocimiento del permiso en las mismas condiciones para todas las personas. Si la madre biológica ha de recuperarse, ¿no cabe esperar que el otro progenitor o progenitora se dedique a la atención y cuidado del bebé y de la madre?

Todo indica que existe una amplia mayoría social que está de acuerdo con el objetivo de igualdad en los permisos por nacimiento y adopción. Sin embargo, se resiste la articulación de medidas para hacerlo real. Hay quien parece no atreverse a imaginar otro modelo de sociedad y sus propuestas se quedan en el corto alcance de 4 semanas como objetivo máximo para la duración del permiso de paternidad, sin darse cuenta que esán trasladando un mensaje muy directo que contrarresta cualquier intento serio de avanzar hacia la igualdad efectiva. También hay quien parece tener un interés más dirigido a asentar la división tradicional de roles de género como contrato social vigente cuando proponen la ampliación del permiso de maternidad a 24 semanas, lo que incrementará la brecha de desigualdad ya existente, con crecientes salidas de las mujeres del mercado laboral y la vuelta de muchas de ellas casi en exclusividad al entorno doméstico-familiar.

Hay incluso quien pretende que demos por buena la hipocresía social y política que existe en este tema: se arguye que el gasto de una ampliación del permiso de maternidad es algo asumible para el presupuesto público; y al mismo tiempo que no lo es el que supondría la ampliación del permiso de paternidad, al menos hasta igualar la parte intransferible del de maternidad.

El gasto económico que supondría fijar el objetivo de igualdad en los permisos por nacimiento y adopción es perfectamente viable y que de lo que se trata es de reasignar de manera eficiente los recursos según las prioridades políticas. Si en mayor medida las investigaciones y voces expertas conciden en que la Igualdad de Género aporta eficiencia al sistema, ¿por qué se resiste la ampliación del permiso de paternidad?.

Construir una sociedad igualitaria, requiere de un cambio profundo que sabemos que es viable, así que me pregunto ¿dónde están los compromisos efectivos con la igualdad de género?


Por Carmen Castro, [artículo publicado originalmente en LibrodeNotas, en SinGENEROdeDUDAS y en Rebelion ]

lunes, 8 de septiembre de 2008

¿Ampliar el permiso de maternidad? ¡No, gracias!

El alcalde de Madrid ha prometido aumentar el permiso de maternidad de sus funcionarias a 24 semanas y el de paternidad a 4 semanas. El PP ha presentado en el Congreso una proposición para aumentar el permiso de maternidad a 18 semanas y el de paternidad a 4 semanas. ¿Favorecen a las mujeres estas ampliaciones?.

Desde la PPIINA tenemos una postura muy clara al respecto y queremos compartirla con toda la ciudadanía: mientras los permisos de los padres no se hayan equiparado con los de las madres, los de maternidad no deben aumentar ni un minuto más.

¿Por qué esta postura tan radical? Porque creemos en la corresponsabilidad. La corresponsabilidad consiste en que hombres y mujeres se dediquen al cuidado en la misma medida. O sea, terminar con la división sexual del trabajo que tan malas consecuencias acarrea a las mujeres.

Mientras las mujeres sigan cargando con la mayor parte del cuidado, no podrá haber igualdad en el mercado de trabajo:

* Las mujeres pagan muy cara su dedicación al cuidado. Las prohibiciones del despido no tienen efecto en un mercado cada vez más des-regularizado donde solamente una minoría de mujeres tiene empleo fijo; y también a las fijas les despiden después del permiso. Entre las funcionarias, nos gustaría saber si los que proponen aumento de los permisos, como el Sr. Gallardón, piensan situar a tantas mujeres como hombres en puestos de responsabilidad.

* Todas las mujeres, y no solamente las madres, resultan perjudicadas por la desigualdad de los permisos: Los empresarios prefieren hombres para los empleos de calidad y las mujeres son víctimas de la precariedad. Es importantísimo que los empresarios tengan las mismas obligaciones con hombres y con mujeres.

* Los permisos de maternidad solamente son el comienzo. Sin igual dedicación de los hombres y sin servicios públicos adecuados, las mujeres se ven obligadas a ‘optar’ por retirarse del empleo temporalmente para cuidar. Estas ausencias ya no se recuperan y muchas mujeres terminan dependiendo económicamente de sus maridos y/o en la pobreza. En cambio, si hombres y mujeres comparten el cuidado desde el principio, y con ayuda de servicios de educación infantil, ambos progenitores pueden mantenerse en sus puestos de trabajo y disfrutar de sus hijos/as; así como de unas relaciones mutuas más libres.

El movimiento feminista siempre ha luchado porque las mujeres tengan independencia económica, sencillamente porque es una condición sine-qua-non para poder decidir sobre sus propias vidas. Las mujeres dependientes se ven obligadas a aceptar el trato que sus maridos decidan (maltrato o buentrato). Y si, por cualquier razón, se quedan sin los ingresos del marido, se verán sin medio de vida.

El permiso de maternidad no es un descanso; es un periodo para cuidar al bebé. Las madres tienen derecho a disfrutarlo, pero también los hombres deben tener ese mismo derecho. Que los hombres se dediquen en la misma medida es fundamental para establecer la igualdad de roles en la pareja desde el primer momento de la llegada del bebé. Es importantísimo que los niños vean que los papás cuidan igual que las mamás.

Las mujeres dan a luz y tienen que recuperarse del parto, pero el hecho es que, entre unas cosas y otras, se dedican 16 semanas. Nada impide que los hombres se dediquen durante otras 16 semanas. El solo hecho de que desaparecieran del empleo durante el mismo tiempo ya sería importante, pero es que además, según demuestra la experiencia, la mayoría de los hombres cuidan a sus bebés durante los permisos. Una minoría no lo hace, pero eso no es ningún argumento para quitarle el derecho a los que lo utilizan debidamente.

Muchas otras reformas son necesarias para conseguir un modelo de sociedad en el que mujeres y hombres sean personas sustentadoras/cuidadoras en igualdad, pero otorgar a los hombres la igualdad de derechos para el cuidado es crucial. Mientras los permisos sigan siendo desiguales y/o conjuntos para madres y padres, mujeres y hombres continuarán siendo presionados por las empresas, por el entorno familiar y por el medio social para mantener la tradicional división de roles de género.

Por todas estas razones, y muchas más que os invitamos a discutir, en la PPIINA pensamos que la igualdad entre los permisos es prioritaria. Una vez alcanzada la igualdad, no tendríamos ningún inconveniente en que se aumentaran los permisos de ambos progenitores al alimón cuanto se estimase conveniente. Pero si aumentamos el de maternidad en la situación de desigualad en la que estamos, la igualdad será cada vez más inalcanzable.

Al igual que sucedió con el Plan Concilia, las medidas que se implanten en el Sector Público pueden ser la antesala de su extensión al sector privado. Y una vía por la que, bajo la apariencia de favorecer a las mujeres, se cuelen mecanismos para que éstas sigan ocupándose casi en solitario del cuidado. Por eso es muy importante discutir las implicaciones de cada paso que se da.

¡No permitamos que se den pasos que nos alejan del objetivo de la igualdad!


Por María Pazos, [artículo publicado originalmente aquí].

martes, 1 de julio de 2008

La PPINA opina: ante las directrices de la UE

El “informe sobre la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres” de la Comisión Europea destaca, como cada año, las enormes diferencias entre mujeres y hombres en el mercado de trabajo. El informe se refiere a que en los últimos cuatro años ha habido “progresos cuantitativos pero no cualitativos”, lo que significa que las mujeres continúan accediendo al mercado de trabajo pero con empleos precarios. Este y muchos otros documentos coinciden en que una de las mayores dificultades para que las mujeres accedan al empleo de calidad es la todavía afectación sobre ellas, casi en exclusividad, de las responsabilidades del cuidado y las tareas domésticas. “Deberían aplicarse medidas que eliminen esta situación” y “los hombres deberían ejercer su parte de corresponsabilidad” reclaman las instituciones europeas.

La Comisión Consultiva sobre la Igualdad de Oportunidades de la Comisión Europea ha elaborado un informe que recoge su “opinión sobre las nuevas formas de permisos” e incide en la importancia central para la igualdad de género que tiene este área política. En este informe, la Comisión Consultiva advierte que “el desarrollo de las políticas deberían estar basadas en el objetivo de la igualdad total efectiva de hombres y mujeres en todos los ámbitos de la vida, pública y privada – reforzando la participación de las mujeres en el mercado laboral y la de los hombres en las tareas domésticas y en el cuidado familiar”.

La Comisión Consultiva informa que “la introducción del permiso de paternidad es un buen mecanismo para promover la paternidad activa” y refleja que los hombres se toman los permisos totalmente remunerados pero no los no pagados. De hecho, hay amplia evidencia científica sobre los efectos de las diferentes clases de permisos, gracias sobre todo a la larga experiencia de los países nórdicos. Las evidencias más contrastadas son:


El empleo a tiempo parcial es femenino en todos los países.
Tanto los permisos no pagados como los remunerados a menor cuantía son tomados fundamentalmente por las mujeres y no por los hombres.
Cuando los permisos son conjuntos y/o transferibles entre ambos progenitores (el caso de los llamados “permisos parentales”) son tomados mayoritariamente por las mujeres y no por los hombres.


En otras palabras, los hombres tienden a utilizar sus permisos cuando éstos son:

1)No-transferibles, 2) pagados en cuantías próximas al 100% del salario.


La Comisión Consultiva reconoce todas estas evidencias; sin embargo, ¿cuáles son los instrumentos políticos que sugiere? Incompresiblemente, La Comisión Consultiva olvida todos los efectos sobre los que informa en el mismo documento y finalmente lo que propone como instrumentos son:
incrementar el permiso de maternidad a 24 semanas
incrementar el permiso de paternidad a 4 semanas
incrementar el permiso parental (en general es un permiso conjunto para ambos miembros de la pareja)


Hay razones de peso para preocuparse seriamente por las orientaciones que provienen de la Comisión Europea. Estamos ya acostumbrados/as a que se señalen las desigualdades y se formule repetidamente el objetivo de la igualdad de género, al mismo tiempo que se adoptan medidas políticas que van en dirección contraria a los objetivos declarados: incrementando los permisos que sabemos que se toman las mujeres y facilitando el empleo a tiempo parcial (mientras se aumenta el límite de la jornada laboral a 65 horas semanales) no alcanzaremos la igualdad de género, sino que, por el contrario, estaremos reforzando el modelo de división sexual del trabajo (hombre como sustentador económco / mujer como esposa dependiente y responsable del cuidado y atención familiar)

Tras muchos años de retórica, es imprescindible pasar de una vez a la acción. Las feministas han vindicado históricamente los derechos individuales como algo necesario para la independencia económica de las mujeres. Esta conquista, todavía inacabada, implica combatir los nuevos mecanismos que, con el viejo argumento del derecho (familiar) a elegir, convierta a las mujeres (y a los hombres) en responsables de la situación, mientras las Políticas Públicas continúan reforzando la brecha de género. Con permisos desiguales y conjuntos, una mujer igualitaria no puede decidir tomar sólo la mitad de su permiso si su cónyuge (o pareja) no quiere tomar el resto del permiso. Por otra parte, si el permiso de paternidad continúa siendo menor que el permiso de maternidad, un hombre igualitario no tiene el derecho legal para compartir al 50% las tareas de cuidado. ¿Cómo vamos a aceptar que la Seguridad Social no otorgue esta prestación contributiva a los hombres, si ellos pagan las mismas cotizaciones que las mujeres?

Mientras los permisos sigan siendo desiguales y/o conjuntos para madres y padres, mujeres y hombres continuarán siendo presionados por las empresas, por el entorno familiar y por el medio social para mantener la tradicional división de roles de género. Las investigaciones constatan la evidencia de que el nacimiento de un bebé es un episodio crucial en el establecimiento de las diferentes posiciones de mujeres y hombres dentro de la pareja.

No resulta creíble la afirmación de que un gobierno está por la igualdad de género si entre las políticas que adopta se incluyen medidas con impacto de género negativo, a la vez que se resiste a emprender las que se sabe tendrían un impacto de género positivo.

Desde la PPIINA exigimos a las Autoridades Políticas, tanto nacionales como europeas, que tomen medidas y den orientaciones claras para reformar la regulación de los permisos parentales: Los permisos Iguales y NO-Transferibles (para cada progenitor/a) son imprescindibles en el marco del objetivo de la igualdad efectiva.

lunes, 30 de junio de 2008

Nuevo comunicado para campaña de difusión y debate

Transcurridos los primeros cien días de gobierno, ¿qué se ha avanzado en el compromiso con la igualdad de género? Agradecemos que un objetivo prioritario del nuevo Ministerio de Igualdad sea 'acabar con las desigualdades salariales", y estamos de acuerdo con la Ministra Bibiana Aído cuando declara que "la única forma de avanzar en igualdad es involucrando a los hombres". Los objetivos están claros; solo faltan las medidas para alcanzarlos.


La corresponsabilidad de los hombres, sin la que es impensable la igualdad salarial, no se conseguirá con declaraciones de buenas intenciones. ¿Cómo vamos a exigirles corresponsabilidad a los hombres si no se les otorgan derechos sociales para ejercerla?


La desigualdad entre los permisos de maternidad y paternidad refleja la concepción de que son las mujeres las que deben ocuparse prioritariamente del cuidado. Es, pues, un residuo del pasado que no refleja los valores adoptados hoy en día por la sociedad.


La PPIINA promueve una reforma legislativa que:


- Establezca que los permisos por nacimiento y/o adopción deben concederse a cada progenitor de tal manera que sean INTRANSFERIBLES, DE IGUAL DURACIÓN y CON LA MISMA PARTE OBLIGATORIA.
- Especifique las medidas transitorias necesarias para aumentar progresivamente el permiso de los padres (o del 'otro progenitor') hasta llegar en un plazo razonable a la igualdad, empezando por ESTABLECER DE INMEDIATO LAS SEIS SEMANAS OBLIGATORIAS PARA LOS PADRES (es la parte obligatoria que ya tienen las madres)


Esta reforma es asequible económicamente y constituye una inversión muy rentable económicamente para terminar con el despilfarro actual del capital humano de las mujeres y del potencial cuidador de los hombres.